La política en sus aspectos más prácticos como es la ejecución del programa electoral de los partidos governantes choca frontalmente y con frecuencia con movimientos vecinales y grupos de afectados que ven alteradas sus vidas. Sucesos como los del Carmelo, el trazado del AVE, o como cuando un ayuntamiento desarrolla lo que se ha venido en llamar estudio o plan de mobilidad y decide cambiar el sentido de circulación de una vía pública, puede que en los próximos años vuelva a cambiar 3 o 4 veces más el mismo sentido de la circulación, debe ser un buen plan. Ya sabemos todos que nos cuesta adaptarnos a los cambios, pero, realmente serán tan buenos esos planes y estudios que los hemos de estar cambiando cada dos por tres, este es el caso de Sant Boi, la ciudad donde he vivido la mayor parte de mi vida y donde sigo trabajando en la actualidad. No puedo por más que sorprenderme, que me encontraré hoy cuando de nuevo acuda a mi trabajo, podré seguir por la misma calle de ayer o me la habran cambiado,...Les puedo asegurar además que las calles de mi ciudad son las que mejor giro tienen de todas las ciudades de Catalunya, la empresa de pintura amarilla para suelos está que se frota las manos, como si los colapsos provinieran de quedarse encallados en los giros, realmente creo que no ha pasado casi nunca. La media para entrar o salir de mi ciudad en horas punta se acerca a los 30 o 45 minutos, lo que ya no tengo claro porque he perdido la referencia es cuáles son las horas punta.
Hay una serie de principios básicos cuando aparece un conflicto o una crisis , que escapan a la agudeza visual o mental de nuestros governantes, primero de todo RECONOCER que estamos delante de un problema y que la gestión del mismo requiere de habilidades y sentido comun, ya no diré de capacidad para anticipar y resolver. En segundo lugar que se ha de hacer todo lo posible para que el conflicto NO EMPEORE. Estas premisas simples fallan desde el primer momento en que se desata una crisis.
No se reconoce el problema o se intenta minimizar, o simplemente se niega : no es un problema, simplemente son un grupo reducido de afectados que no saben convivir con las molestias propias de vivir en una ciudad que cambia. Las siguientes intervenciones no tienen desperdicio, parece que vayan todas encaminadas a que la situación empeore, buscando soluciones técnicas ante problemas que son más de relación e interacción entre políticos o administración y ciudadanos.